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Respiro


Para la que la sonrisa le bastó para seguir luchando. 


Jamás había visto flores con colores tan brillantes en algún otro jardín. A mi mas que el parque me gustaba la casa de la Mina mia. No era sólo un jardín, era un programa de concursos por televisión, un concierto en vivo, un circo y el payaso era yo. Me divertía escondiendo piedritas dentro de las macetas para que Mina mia las sacara mientras las regaba, gritandome casi siempre desde el otro lado de la casa para que no lo volviera a hacer. Yo siempre corria hacia el jardín, hacia ella y le decia que me perdonara, que me contara una historia de cuando era chiquita como yo. Y sólo eramos ella y yo bajo la luz de un cielo que daban las cinco de la tarde, eramos nosotros hasta que ya no hubiera mas flores que regar.
Aun que siempre estaba bastante ocupada con la oficina, siempre trataba de buscar un momento para sentarme con Mina y hablarle, le preguntaba que había hecho en el día, le preguntaba si había pasado algo nuevo. Parecia que se me iba la vida tras cada cajón y papeleo que memorizaba por Antonio, mi jefe. Mientras ella me preparaba mi café con leche, mi mamá me miraba con ojos de caricia y me decia que me tranquilizara, que la vida no era tan dura como yo lo pintaba, que los pies se calman bajo el agua caliente y que a menudo una buena taza de té acompañaba mejor la noche estrellada. Ella sabía todo sin tener que mirarme siquiera, si titubeaba era que necesitaba desahogarme, si hablaba rápido necesitaba alguna almohada para golpear, tres cucharaditas de azucar rubia para la limonada, sin sal el almuerzo para no engordar. 
Me tranquilizaba el olor a pintura fresca de mi cuarto de arte, lavar mis pinceles en agua fria, ver a mis nietos correr al rededor del arbol en el jardín de mi casa y su mano, mi Mina y su cálida mano. Lo que mas me gustaba de despertar en la mañana era agradecer que estuviera aún con vida y que esta vida la haya vivido con ella. Siempre volteaba a verla apenas me despertaba y ella estaba ya mirandome, teniamos alguna extraña conexion o sincronía digna de alguna orquesta talvez, o una obra de arte. Ella era mi arte, y así habia sido desde que me dió el sí hace treinta años.
Siempre me esperaba hasta tarde con mi comida recien calentada. A ella no le importaba tener sueño o que fuera tan tarde que dejaban de dar las noticias y ponian novelas de mal gusto, ella las veia todas para comer conmigo. Solía contarle por noches, mis peripecias romanticas, o tal vez mis malabares, como decia ella. Me agarraba la mano, me daba una palmada con la otra y me decia que me tranquilizara, que en la vida el que mucho corre, poco conoce, que lo bueno se hace esperar y que no hay mala soledad para el hombre de buena amistad. Sí, cómo le encantaban las frases célebres, las tenia apuntaditas en una libreta café, "el libro de los agueros" decía. Y yo no sé si era porque era su único hijo hombre, o que tal vez siempre estuve a su lado, pero ella me miraba como nadie me miraba, y yo sabia que en el fondo, ninguna mujer me iría a amar con ella.
A veces me quedo mirando la fotografía que está en la sala y pienso lo similares que podemos resultar yo y mi mamá. Los rulitos cafés que ahora ella ya se tiñe, esa sonrisita a medias, y una nariz que apenas da para respirar. Nos despertabamos siempre temprano, yo a trabajar para mi y ella para trabajar para nosotros, en la casa. Nos gustaba cocinar, pero yo sólo lo hacía en ocasiones especiales y ella, pues, ella cocinaba siempre, todo el tiempo y aun que no tuviese que hacerlo. Un postrecito para tu tio, un budín para tu papá, un lomito saltado para el vigilante de la cuadra y un alfajorcito para el recogedor de basura. Y es que ella siempre pensaba en los demás, y en eso nadie la igualará.


La noche se hace fria y el cielo se vuelve gris, era verano y el silencio invernó el tiempo. La luz de la casa se cuartio entre la oscuridad. Los pasos crujían tortuosamente en el piso y las ausencias crecian. Crecian cada dia mas.


El desayuno es tan triste, nadie toma leche. No entiendo por qué ahora debo acostumbrarme al té o a la manzanilla. ¿y que és esto? ¿galletas con mantequilla? ¿es acaso un tipo de castigo? Pipo mio era el único que me comprendía, nadie mas. Sé que se siente igual que yo, sólo que él en las mañanas y mientras duerme y yo cuando el sol se pone. 
Le dije a Nicolás que compre pan, galletas es lo único que nos salva ahora. Fideos, cremas en sobre para preparar, sopas instantaneas, salsa de tomate envasado, hamburguesas precocidas. Si Mina hubiese visto nuestra despensa ahora, nos hubiera dado a todos una cátedra de nutrición, colesterol y otros mitos. Ella le tenía fe a sus vegetales, a sus cinco frutas del día, a las salsas hechas en casa, la carne cocida a fuego lento de un día para otro, la masa lista para la lasagna y el ketchup de tomate y manzana. Mina jamás hubiera usado algo para nuestra comida que venciera en cinco meses, ella siempre compraba todo lo que necesitaba para las comidas del día en el mercado, pero bueno no soy Mina y no tengo tiempo, se me hace tarde.
Julieta estaba preparando ahora el desayuno, pero ella no sabe que yo ya desayuné hace dos horas. Era muy tarde ya, con Mina nos levantabamos a las seis de la mañana. Yo iba a comprar el pan mientras ella preparaba la leche y alguna salchicha o tortilla. Pero ahora, ni Julieta ni Carolina dejan que vaya a comprar pan ni que salga por nada, por eso desde ahora comíamos galletas pero hoy Niquito fue a comprar pan, que raro. ¿Y donde está Raúl? No lo veo desde ayer.
No aguanto que desordenen la casa, ayer me pase dos horas limpiando el jardín en la mañana y ahora que salgo a colgar la ropa, veo que las macetas están movidas y con basura en ellas. Seguro fue Nico. No soporto que todo el día esté jugando por toda la casa, ¿Acaso Julieta no puede controlarlo? Que bueno se siente cuando los chicos vienen una o dos horas a jugar entre ellos pero si él esta viviendo con nosotros, deberia tener mas reglas. ¿Donde está Julieta?
Carolina nunca ha sido tan colérica. Recuerdo que de mis seis hijos, ella era siempre la mas silenciosa. Mientras todos jugaban y gritaban, ella siempre se quedaba sentada en la mesa leyendo o dibujando, pero siempre con una sonrisa. La he notado recientemente bastante amargada con el mundo, hay veces en que sólo grita por gritar y sale de la casa tirando la puerta con mucha fuerza. Conmigo no es así, pero me da pena como trata a los demás en la casa.
Ya se porqué nunca hago leche, quise hacer una sorpresa y mira como me sale. Todo quemado. A veces siento que jamás serviré para esta vida domestic donde mi mamá era tan buena. No sólo limpiaba, ordenada o cocinaba, era una excelente madre. Haré mas té, espero que Nicolás no se demore mas, ya no se que mas cocinar.
Abrí la puerta de la casa y escuche a mi mamá peleando con mi tia Carolina. Tengo miedo de entrar a la cocina, ¿que hago? tal vez mejor espero aca afuera. Pipo mio salió de la cocina, lo veo mas viejito que antes. Cuando me preguntaban quién era mi superheroe favorito, yo siempre decia que era mi Pipo mio, y lo dibujaba alto y fuerte, pero ahora caminaba mas despacito que antes y me hablaba menos que antes. Casi el dia entero paraba en su cuarto escribiendo y yo nunca he sabido de qué. 
Vi a Niquito y lo llame para darle un fuerte abrazo. Sabía que mis hijas estaban peleando por él, pero yo no quería que él se sintiera culpable, ellas también fueron niñas y me da pena a veces que no lo recuerden. Prefiero olvidar todo eso y decirle a Niquito que estoy orgulloso de él por haber ido a comprar pan. 
¿Que iba a poder hacer yo? ¿Mudarme y alquilar otro departamento? No tenía plata, con las justas tenía para pagar el colegio de Nicolás. ¿Acaso no entendía eso? Era un niño, y era normal que desordenara las cosas. Seguro me tiene cólera a mi y a mi Nico, ella no tenía aún una familia. Todo el día trabajando y trabajando, ¿para qué? está sola en la vida. 
Dejaron de gritar, y Pipo mio habia ido a dar una vuelta, me dijo que necesitaba ir a comprar algo. Entré a la cocina, y mi tia Carolina me dijo que deje de desordenar tanto el jardín que al menos dejara de jugar ahí el fin de semana porque los sabados en la mañana ella limpiaría. Creo que quiso estar calmada pero sentía que estaba molesta conmigo. Le di el pan a mi mamá y me preguntó donde estaba Pipo, le dije que había salido a tomar aire y empezó a gritarme, diciendome que era desconsiderado y que debía de entender que Pipo no debía salir de la casa. ¿que significa de-con-sin-de-ra-ro? ¡Que palabras tan raras y largas usaban los grandes! Mi mamá me cacheteó, me dijo que no tenía por qué reirme, era una falta de educación. Ahora tenía que ir a mi cuarto a tomar un respiro.
Entre a la casa y sentía un silencio aturdidor. ¡Que buena música ponía mi mamá! Siempre la veia bailar mientra cocinaba, siempre ponia salsa o algún vals de anteaño. Pasé a la cocina y Carolina estaba sentada mirando a la nada, hasta que se percató que estaba ahí y me gritó. Julieta se le sumó en ocasiones, me empezaron a gritar que por mi culpa había perdido a mi papá de vista. Según ellas, había salido a buscarme, porque estaba preocupado que desde hace días que no me veía. El ambiente había estado tenso desde hace varios meses, talvez mi papá sólo necesitó un respiro, como yo lo tomé estos días. Iré a mi cuarto, espero que Nicolás no haya estado jugando en él, sino la proxima vez tendré que cerrarlo con llave.


El reloj apuntaba firmemente la realidad: cuatro horas y cuarenta y tres minutos habían pasado desde entonces. Pipo no había vuelto para el almuerzo. Siete horas y once minutos, la puerta se abrió.


Lo vi con ojos vacios y no sabia porqué. ¡Papá! ¿que te pasó?
Pipo mio tenía cajas en sus manos, y caminaba hacia su cuarto como si no escuchara ni a mi mamá ni a mi tia que le estaban preguntando cosas sin sentido.
Sólo escuché que dijo "ya es hora", ¿hora de qué? Mi papá se volvió loco, que le habrá dicho Nicolás para que se ponga así, apenas lo vea, lo voy a castigar.
No lo dejan en paz y sólo nos vuelven locos gritando. Pero, ¿que hace mi papá? ¿Por qué esta guardando la ropa de mi mamá en las cajas?
Es hora de que tomes un aire mi Mina, un aire de esta casa.

El baile de nunca, caminemos como siempre

Siempre vas por el mundo bailando en ves de caminar me he dado cuenta, la vida no debe de ser tan complicada, ¿sabes?. Es bonito ver cómo sabes los pasos indicados, pero ¿es saludable gastar tanta energia en vez de descansar? Cierra los ojos, guerrera, ¿sientes mi mano sobre tu cintura? Estoy aqui. No nos falta nada, las sonrisas están ahi. No confundas las promesas ni las palabras con alguna verdad, a menudo se agotan al cerrar la puerta, al cerrar la voz y el corazón. El camino es despiado e incierto, muchas veces llueve sin saber, pero es suficiente con los pasos que das y yo te acompaño. Y ¿me preguntas que pasará mientras encontramos nuestros caminos? Lo que imagines. Puede pasar Hesse y Bennet, un baile en la esquina de tu cuarto a media luz, sonrisas bajo la almohada, besos bajo la oscuridad de un teatro e historias. Sí, la nuestra mientras tanto.