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Tierenesis

El dolor en mi cabeza era una idea.

Las luces estaban quietas, el auto no tardaba en llegar. Una hora que era acompañada de la madera y el mar que lucían al lado. Era de noche y silencio de un pueblo que no se atrevía a cerrar los ojos limitaba la acción. La casa era de color aguamarina, subir las escaleras era invitarme hacia ese mundo que siempre quise acontecer, me arrastraba hacia esa intimidad, el ambiente ajeno y a la vez tan mio, tú me lo habías regalado. El espacio era una extensión tuya, las olas remangaban la inercia de encontrar un tiempo vacío. Me agarraste la mano para correr, mis pies no sentían mas que aire, la presión sincera de escapar hacia lo incierto y la desesperación de hacer nuestra la vida. Un sillón boca abajo, un señor tallando madera, aserrín entre los dedos, oscuridad contenta, sin ningún miedo aparte del ser descubiertos. Los latidos que gritaban, la magia pronunciada, lo nuestro sin querer.





i carry your heart with me(i carry it in]

BY E. E. CUMMINGS
i carry your heart with me(i carry it in
my heart)i am never without it(anywhere
i go you go,my dear;and whatever is done
by only me is your doing,my darling)
                                                      i fear
no fate(for you are my fate,my sweet)i want
no world(for beautiful you are my world,my true)
and it’s you are whatever a moon has always meant
and whatever a sun will always sing is you



here is the deepest secret nobody knows
(here is the root of the root and the bud of the bud
and the sky of the sky of a tree called life;which grows
higher than soul can hope or mind can hide)
and this is the wonder that's keeping the stars apart



i carry your heart(i carry it in my heart)

Bas

Juguemos todo. Levitemos sin querer. No soy tuya, no eres mio, somos nuestros y las horas que existes en mis universos inexplorados. Ningún paso en vano hasta aquí, extraviarnos en tanto espacio para encontrarte en el tiempo y discurrir así. Ojos iridiscentes de puras huellas, atrapavientos desde que los vi. El agua y tú para protagonizar los actos finales, fotogramas de risas con sabor a jardín. La inmersión a salvo en la que me encuentro, los colores que me inventas con las palabras, la sinestesia desde que te quiero. La vida en modo feliz. 



Y si sales corriendo, loco, corre conmigo, yo sé volar. 

Lesistiendo

Ser. Sólo ser. Una convulsión de calma y lunas menguantes en mi cara. Las interrogantes ya no bailan a mi lado, las dudas se fueron a embargar los espacios vacíos de alguien mas. Pacífica y a salvo. La inentendible lógica que nos sostiene, esa gravedad propia y enunciada. Un par de luces descifrandome con sutileza, túneles de silencios que me abrazan con atención. Lesistir, con tanta fuerza y tanta convicción. La complejidad de comprender con qué naturalidad soy cuando estas. Saberlo.




Sí








Fosfofagia

A oscuras se aprende a caminar por aquí, la gente se tropieza una junto a la otra, se ayudan a parar, se juntan para andar. Sigue y sigue el camino, y la monotonía mata la visión.  No existen paredes ni bordes, los limites no justifican la innaccion. De pronto alguien juega con la lupa y da contra el sol, mi mirada alimentándose por fin de luz. Tan lejano e incierto, las pequeñas vidas que inventabas. La gente, el tiempo, la distancia, voltear un buen día y verte frente a frente. Y la música se hacia lenta, los pasos cálidos y el viento no importaba. El alma que resaltaba, se perfilaba, la palpaba. Mirarte era sonreír.  Mis ojos ahora manos, palabras, sonidos, todo esto me hace mas que sobrevivir. Esta naturaleza mía tan vegetal, que existe solamente bajo tu inmenso solar. Por fin existir.









Ostranenie

Escaleras hacia adentro. Como ramas de las que yo me sostenía y me daban lo suficiente para encallar. Subí sobre ellas hacia lo que ya palpaba. Latentes sensaciones que me sonreían al verme pasar. Algunas ya me conocían, me habían guardado el espacio junto a las razones. Sigilosamente sigo el camino, mis pasos seguían ahí. Las paredes llenas de sombras, se descascaraban, dolentes de fuerza para permanecer. Cada vez se hacia mas angosto e impreciso, tomaba tono laberinto. Llegue hasta la puerta de salida, que en verdad me invitaba a quedarme. La poca luz que quedaba te delataba la silueta, me acerque a ti, desempolve miradas. Te enseñé mis manos, abrí las ventanas.



Foto del ojo de Diego Rivera, por Frida. Su Frida.



Me haces escribir, es decir, me haces sonreír.



Esthesis

El espacio jugaba a dos dimensiones, tambaleaban, hacían dudar. Se inundo las razones de densidades distintas, incompatibles. Era imposible respirar, esos gritos de silencio y miradas ausentes no hacían mas que invitarme a callar.
...

De pronto esos muros que ventilabas con tanta insistencia se arrodillaron ante las ventanas que nunca deje de abrirlas para ti. Algún torbellino casual de sonrisas anima, perfumaste de oxigeno y sinceridad la coincidencia que de pronto nos hacia andar.



Lirasilia

Se mueve con esa brújula interna algo averiada, su Sur casi siempre esta en ninguna parte, ella jamás está quieta. El movimiento la dibuja tanto como la condena. Las miradas esquivas de marca personal y pasos, fugaz. El recuerdo la despeina la calma, sus ideas en off, alguna esperanza tornasol de que falta poco para su inmersión.



Me haces escribir, es decir, me haces sonreír.

Inocuo

Absorta del instante, profundidad. Fueron como escaleras internas aquellas calles, la noche empapelada de mirada. De puntillas, a la vista, la puerta abierta hacia nosotros. Fascinación inmediata e irracional. La espera, las ansias, tu inocuidad. Eras de fuero calido e incienso, perfumabas de recesos mis silencios. Supiste tambalear mis torpezas, me hiciste quebrar de alegria y certezas. No sabia que existias, te hubiese esperado ilesa. 


Tu boca retrato de caminos, recorrer de a pocos tus latidos. 


Besa mi alma con tu presencia, yo de ti, me hago infinitos.

Implosion

Con tu esencia liquida,
te escapas de mis dedos,
me retienes inerte,
me dejas enjaulada
en alguna libertad siniestra
que solo consigue retenerme

Con la explosion de tu alma
que me llena de latidos
que se apodera sin pedirlo
de mis insomnios laberintos

Con la calma de tus palabras
me abrigas la mirada,
me llenas de novedad
me dejas descifrada

Y es que bailamos en lo profundo
como si jamas hubiese existido el ayer
apareciste, sonrisa
quedate, sueño mayor




Nocturne in D flat major op 27 No 2

Día trece. Ella caminaba tal vez hacia la eventualidad, y él, él simplemente existía. Entró equivocadamente por la puerta correcta, ya lo escuchaba tocar. Los sonidos se entrelazaban y se componían en un ambiente de sonrisas. Él le habló en un lenguaje que no era el suyo pero conocía bien. Ella lo saludó y las palabras fluían sin estorbos. Su Europa, su América. Nadie acontecía esas miradas, pero el vacío del espacio lo llenaba la calma. ¿Cómo es que se siente estar en el lugar correcto por tan sólo instantes? Su eternidad inmediata y efímera. Ella de pronto tenía que trabajar, él de pronto tenía que asombrar. Cerrar paréntesis. Claro de luna. Era magia cuando él tocaba, fue este poema cuando se encontraron. Los caminos siguieron tejiéndose entre sí. Su mirada al cielo, sus manos como devorando divinamente el objeto, dando a cambio algún cielo sonoro, algún milagro sinfónico. Existieron y tal vez ya nunca, alguna coincidencia y tal vez ya no.


SH



Noveusillis

Me dejas en silencio, 
paralizada, 
las manos tímidas,
la espera insospechada. 

Suspendes mi tiempo en cordeles de instantes,
se tejen nuestras palabras con la misma simetría errante. 

Te siento sin edad, te escucho viejo, te veo nacer. 
Te siento volar sin desentrever.

Callas sabiamente con tu presencia, 
el limbo onírico realista. Proeza. 
Apenas momentos y siempre. 
Ya es siempre y ya nunca no. Inerme.

Interrogantes envueltos de espacio. 
No te encuentro límite, desaparecimos anclados
Regálate la oportunidad, alguna inmensidad
Despierta de la ausencia adversidad.





Esta vez.


Alsiriatabel

Esta noche, esta luz, este aire. Llena de caminos, esta magia inmersa. Lo que tengo de ti son pedazos olvidados, catástrofes de esperanza, luces de tiempo pasado. Los guardo en silencio, los abrazo con recelo, los tengo que dejar ir. Los dejo reposando en la acera, les hago compañía mientras me niego a ir. Y sí, yo vuelvo aquí porque así somos, así existimos. Mi sonrisa a regañadientes, esa maleta llena de tantos suspiros donde ya no te encuentras. Llenar ese vacío, construir en mis hombros tus manos. Bailo, bailo, sal de aquí. Llévame contigo hacia donde ya no estás si miro atrás. Un pasado que aún no sucede. Una inversidad. Un retroceso en los pasos, las voces de tu tarde, esquizofrenia dulcísima.

Llévate lo que te hace falta, y no me lo devuelvas. Tantas cosas que guardo de ti. Y es que tengo tantas ventanas abiertas para decorarlas con tu presencia. Cada voz, palabras confesadas, siniestras miradas, invitaciones a volar. De repente, no sabia lo que hacia pero tu estabas ahí. Jamás he sonreído tanto, y desde lo profundo, y desde lo verdadero. Tu falsedad hecha respiro. Oxigeno contaminado de adicción. 

Eras un caos con sentido y estructura. Galaxias dispersas y yo caminaba con nuevas raíces, a punto de sentirme infinita contigo. En esa tornadeciente forma de ser, ordenaste las siluetas de mi mente. El arte recorriendo la superficie de mi ser. Me diste mañanas, yo ya lo sabia. Desde esa terrible mirada, desde tu hipnotismo esencial. 

Te pude haber acompañado tantas veces, tantos días y ni así me quedaría saciada de tu alma. Me has envuelto hasta en la más mínima fibra de mis dimensiones. No he vuelto a ser la misma desde entonces, jamás.



Insirente

Adbsí

"Déjame decirte algo,
él es el de mis sueños, 
se encarga mi cara de decirlo, 
ven, ven, ven, bailemos"
- Chico Trujillo

Cada vez que te encuentro, 
me acuerdo de los versos que olvidé.
- Fernando Pessoa



Te vistes onírico. Nos encontramos ahí sin que nadie lo sepa, sin que nos perturbe el silencio. Me esperas invicto, te busco siempre. Aún recuerdo como tus ojos eran dos túneles de voltereta siniestra, y calma que apretaba, mar de luna llena. Corrías bajo tu propio tiempo, no perseguías nada pero jamás miraste atrás. Tomaste mi alma muchas veces con tu voz y yo me elevaba sin querer liberarme de tu ritmo ensordecedor. Acantilados y preguntas con sonrisas entre sí. Loco, loco, ¿es así como siempre inertes permaneceremos? Cuantas veces al oído la vida nos ha enseñado nuestro andar. Esas rutas zigzagueantes, este péndulo con sabor a nunca y quizás. El rayo de luz, la sinceridad, preparación para la oportunidad. Camina mio, bailemos detrás, vamos que aún no es momento de intentar. Dame la mano por mientras en aquella vida que tenemos entre nubes y siluetas. Espérame, espérame, aun que tú no lo sepas.





Aún

Hello, stranger.

Ya no se de ti. Tampoco intento saberlo. Te veo entre paredes y no se quien eres. Me olvido de ti casi siempre y de pronto tu sombra tal vez. Cómo es posible conocer tanto a una persona y que de pronto ya no sepas quien es. Como es mirar esos ojos y poder pasarlos de largo, sin ninguna sonrisa detrás. Prometida la inmensidad y ahora no hay mas que desalojos improvistos. La risa cubre y todos como espectadores. Yo detrás de bastidores, miro la realidad. El espectáculo terminó siendo de todos menos de ambos y ni siquiera intentamos ensayar. La espera dejó de ser promesa y termino ya mucho tiempo atrás. Y de pronto te miro a través de todos los restos que aún quedan regados a mi alrededor, ya en mi no te encuentro. Hubiese abrazado el tiempo que pensamos de algún quizás, pero ahora sólo existen espejos rotos, que sólo invitan a huir y olvidarnos de nuestro andar. La montaña rusa en tu honor, solías simplemente definirme el amor. No pretendo entender los desvios de tu mente ni el estruendo en tu interior, he podido calmar los ruidos que creaban conmoción, espero que estés volando tan libre como yo. Algún vino por tu felicidad y por la mía  cada uno en su estrado. Tal vez no nos encontremos en el tiempo, pero acordarme de ti será un agrado. Marcas terciopeladas con tus manos, gracias por cada paso. Ahora el silencio mueve el cielo sobre nosotros y sólo de nuevo te escribo para sonreirle al que fuiste, al que eres, al que serás y al que no fuiste jamás. 


Y sueña con escaleras, con luces, con montañas y que tu subes y llegas a la cima, 
que eres feliz y el mundo se vuelve más llevadero, que camina solo y no en tus hombros. 
Espero que encuentres lo que no sabias que andabas buscando, así como ya lo hice yo.

Abrecierra

No viar los días  todo fuera de alcance. Despistar el humo, a borde de intriga. Te he robado la imagen que guardaba de ti, la he concentrado en palabras, la he destilado a destiempo. No pretendemos jamás ocultarnos, la certeza acierta sinceridad. Me tomaste la mano por un quizás, la vida ya nos había fallado desde antes con un jamás. Sigues riendo en la oscuridad, solo que ahora sin mi. Recuerdo la lluvia, recuerdo la luz. Recuerdo tus dibujos a lápiz  el fondo de blues. Caminamos en un zigzag separados desde entonces, nunca nos dimos cuenta que eran mas bien a toques de circunferencia, tan inexorable todo esto, encontramos el fin en nosotros. Y ahora te miro y no me dices nada, te miro y te lo dije todo con la mirada. La vida de nuevo aparece, con sonrisa irónica, nos ríe un "encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo". No creo en el destino me dices, yo tampoco replico. Jean de la Fontaine no te apiades de nosotros.




“Certain thoughts are prayers. There are moments when, whatever be the attitude of the body, the soul is on its knees.”
—Victor Hugo

Afasia Nobular


Los ojos abiertos hacia el alma, cerrados hacia lo finito, abrí la ventana. Me posé tranquilamente en el suelo y vi pasar oraciones sin dirección con colores entorpecidos. Era un cuarto que se sentía diminuto pero ciertamente me sentí gigante, colosal no sé si por las ideas, no se si por el umbral. No pude hablar, el silencio me definía mejor ahora, el miedo latente de estropear la sinceridad. Siempre pensé que no había espejo mas claro y abrumador que el que permite verte sin ruido ni distracción, tú solamente, acompañado fielmente por las verdades que no te atreves a confesar al hablar. Entonces te asomaste, hace tiempo que no lo hacías, casi ya se te extrañaba. No me hablaste tampoco, solo te metiste delicadamente en el cuarto sin ensuciar mi ventana, y no necesitabas sonreír  ya lo hacías con la mirada. Te echaste calladito al lado mio, tratabas tal vez de no romper la eufonía. Tú eras el único que podía saber cuanto me había costado construir esta frágil fortaleza de calma y paz, compartías mas de una lucha en poner pieza por pieza esta estructura, pero aquella vez nos falló. Aquella vez me quede sin cimientos y tu te quedaste sin construcción. Y todo llovió indeciso hacia todos los lugares y nos explotó en la cara para hacernos acordar que eramos frágiles y que no nos pertenecía este tiempo y tal vez jamás la coincidencia. Pero no te importaba eso ahora, simplemente me miraste como si me hablaras con algún lenguaje ocular que sabias que yo comprendía también. Tal vez entendí “mira hacia arriba” sin querer. Y el cielo de mi cuarto ya no era tan pequeño, parecía estar en un amanecer estancado, en un sol naciente perpetuo. Dibujaste con el dedo cosas sin sentido en el aire, cosas que yo entendía y que me habían hecho reír ya antes, entonces reí sin poder parar y tú sonreíste sin poder escapar de este sueño, de mi realidad.







Y si vamos a destruir la inercia, que sea a risas.

Silencier vie

Noche blanca entre azúcares de verano. Cristales rotos en su mano y mirada brillosa al azar. Se había subido de prisa al carro, la lluvia no tardaría en volver, las ganas congeladas y el vacío fiel de preguntas inertes, respuestas de sal. Ya había pasado por esto antes, ya conocía este andar. Pero ¿Qué era ese calcinante incienso interno con olor a girasoles y Balzac? ¿Era acaso un abrazo oculto de su voz? Era ciertamente ella misma, con suerte al adiós y escritura por pulsión.


Infinitamente quizás.


Humana caveam

Ella bailaba a dos tiempos, su mirada agua marina jugaba silenciosamente con la lluvia de aquel día.  Era Abril y era 23, la noche no tardaba en llegar igual que alguna incomoda verdad. Chopin en la inercia, alguna pintura suya en el espacio. Hugo le hablaba pero ella no escuchaba, ella giraba sus piernas al modo de su pensamiento y la música hilaba su títiritante ser. Ana le gustaba ver el mundo pasar tan rápido como para que las lineas, las formas y los colores se pierdan tranquilamente en una sola armonía imprudente. Por eso la ventana abajo cuando conducía en carro y la aceleración acostumbrada, por eso las montañas rusas de antojo y por eso hoy bailaba dando muchas vueltas de puntitas. Hugo la miraba. Solo pensaba que se iba a marear, que podría hacerse daño, que podría hacer otra cosa con ese tiempo, que ya no le emocionaba, que creciera. A veces no entendía porque paraba en este mundo nube, tan huérfana de preocupaciones. En su mente, Ana cantaba alguna letra inventada, las rimas y su voz en off. La vida luego de eso transcurrió rápidamente  Hugo ya no estaba ahí, ya no había colores, todo se volvió un solo inerte color oscuro, los pensamientos se bloqueaban, la luz se difuminaba, sus manos ahora pies, su vestido ahora piel y ella desapareció también. Habia cerrado los ojos y ese compás a respirar color y vivir bajo su propio reloj, paró. Hugo tomando café, feliz que por fin terminara, ahora compraría el pan y el queso azul. Y Ana, Ana desorbitada salió al jardín y voló.




Y dile a tu sonrisa menguante que tus ojos luna llena estan hechos para soñar.

Luna turca

Luces corrian hacia ellas y se volvian lineas. En el grito de "llevame en tu delirio al tiempo que encuentre valor" se vivia la calma, las historias, las palabras. Lo que no se dijo en tantos años ahora cobraba sentido pero perdian vigencia. Se perdonaron. Ella ya no tenia 25 años menos que Lucia, ahora ellas eran de la misma edad en el alma y cantaban. Cantaron tanto que se les oia a una misma voz, nunca se habian puesto de acuerdo en nada y no en mucho eran felices juntas, pero ahora se encontraban sonrientemente una frente a la otra, y la oscuridad no sentenciaba, la oscuridad aguardaba atenta a la armonia que se construia, a la armonia que era timida y tenia tal vez miedo a terminar.



Y lo que era comun para todos, Lucia agradecia.