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Gazebo mio

Pupilas dilatadas perpetuas y a salvo. Dopamina con tu nombre corriendo hacia mi, perfumando mis rincones, abrigando temblores. Y es que siempre tuve miedo de andar sin mirar atrás, pero contigo camino descalza, camino sonriendote. Sonrío al mundo tanto desde las intersecciones, desde que tus imágenes embargan mi silencio, el agua llana de mi alma. Das vida, donde ya me había olvidado, y me inundas con moderación, en ese punto medio que tanto necesita luz, que tanto espero. Gazebo desde siempre, no te vayas jamas. 






Crusir

La vida no era mas que alfombras de nubes y sombras llenas de presencia infinita y buena. Las sonrisas se impartían el doble mientras estaba despierta la unión. Enajenarse tanto de hoy, de lo que existe, del minuto. Había callado tantas veces y jamas por desconocer en realidad el suelo en el que piso y tal vez algún futuro del cual no tenia poder de dirigir. A ciegas y casi deprisa huía de esas expresiones, de esas pruebas de que el mundo esta lleno de lo que tanto advierten y de lo que yo negaba con tanta indulgencia. Tal vez no huía de alguien, ni de algo, tal vez solo huía de mis convicciones llenas de hambre por seguir existiendo, aguaceros en los pilares, algunas horas de puntitas al aire perdidas por estar llenos de tanta tierra carente de luz. La verdad es nuestra, algo nos aguardaba en suspenso para protegernos mientras tanto, y lo perdido tangible jamas fue motivación suficiente para hacerme escribir. Fue esa confianza ciega que dejo a la deriva, y que amenaza con no volver jamas.