Otros ángulos del mirador: | Ocular | Ventricular |

Silencio, la magia duerme

Las palabras se parten desde el vertigo del vacio. Partir desde la calma o desde el caos era tan diferente a conducirse dejando la esperanza dormida sin abrigo, a la suerte. Caminar entonces cegada a una verdad cruda y siniestra. Los laberintos nunca habian sido su especialidad, ella era de puentes sonrientes. Pasaban como luces las memorias de lo inconsumible, pensaba que era mejor de lo que se hubiese podido imaginar, de lo que pudiese haber escrito jamas. La realidad habia sido clara e irrepetible, tal como la felicidad aristotelica, suficiente y absoluta. Ahora era de vientos violentos estos pasos que daba ya sin el ayer, ninguno apostaba este camino, ninguno declaraba esta batalla sin pelear. Ella se iba alejando del lugar, de lo de siempre, de esa galaxia tan irreal. Y ahora ellos dormian, dormia la novena esperanza con la octava libertad.



No te olvides de despertar


Paz

Despojarse el talento innato de ver las ausencias, reir alguna descostumbre, volar de respuestas y no de dudas. La he visto pisar nubes sinteticas con las preguntas que se ahorraba. Sonreir las casualidades de la vida y cambiar de rumbo tantas veces como quiso. Iridiscente completa, ella solo es sol así. Revolver la vida de esta manera, a veces resulta sincera. Un devio en la luz, sonriente gana la verdad. Por fin resuelta, es eterna, eterna, eterna real.




Dontas, siveras


No supe descifrar el momento exacto en que te enmudeciste. Seguian aquí tus pasos, las palabras unas tras otras llenas de espacios incompletos y tu mirada desvinculada. Quien era ese nuevo tu que de trajes conocidos, desmentia y difamaba lo que recordaba de ti. Dejaron de visitarme tu risa sabor fuerza, tus lunares solares, tus manos llenas de calor. Solo solia mirarte y sentir alguna sensacion incandenscente atravesar mis venas,  ahora el invierno no hacia mas que apoderarse de tu infinito y de tu particularidad. Y es que un dia todo se volvió palabras y crudo color al hablar, todo multiplico su peso y contamino el aire al bailar un mas alla. A veces me muero de ganas, casi siempre en la madrugada, de mirarte a esas ventanas livianas y pintarte alguna calma, pasar mi mano sobre tu desesperanza y regalarle cualquier ma;ana, pero las barreras teoricas solo alzan vientos uniformes y constantes de preguntas y negaciones, el pu;o duro, las pocas equivocaciones. Regalarte brillo, regalarte un mundo, darme cuenta que no es que seas muro, sino que tienes frio y te defendiste turbio.


No se no se no se no se no se, no se, y todo fue anochecer.
Te miro te miro te miro, quien eres, quien eres, que eres, que queda de ti.
Dontas, siveras.

Sin titulo ni espera.


El "todavía'" se habia convertido en su lenguaje latente, las horas interminablemente ausentes se encontraban vacias unas a otras. Su manera de presente era invicto pasado y para ella, la esperanza a veces alimentaba cuando el hambre salía a acechar. Era la grandeza tal vez o la cobardia, Clara se había encariñado con el espacio en blanco, con la sombra y los algún día, se acompañaban, se comprendían. 
Las pesadillas tal vez ya no eran secuencias de imágenes, sino una sola que no cesaba de repetirse, de reírse en su naturaleza de esta incansable vía, de esta patética interpretación. 



Y ella rie, mira al cielo y se pierde, paracaidas de ideas. Algún día jamás


La vie sin rose


Cuantos desaciertos hasta andar graciosamente por el camino de la certeza. Ella no rasgaba margaritas para ver si la querian, sino preguntándose cuando querria su propia sombra. Era curioso tal vez desaparecer con tanta naturaleza ante sus propios ojos, alumbrar caprichosamente otras vidas, otras mentes, otros universos tan distintos a ella. Bailaba algun tango inconcluso de perdones y pasión, se observaba en reflejos sin sospechar que aquellos vacios eran inofensivos, ella solo se echaba a llover. Las rasgaduras impalpables del tiempo no escribían con delicadeza su historia, ella desarmada combatía con esos soldados del ayer. Y es tan cierto mujer, algunas veces en la espera del ‘pero’ para algun desenlace distinto, una salvación oculta en algun verso o mirada eterna, se pierde la oportunidad de dejar los apuros para ser el rescate. Cuelga las botas de combate que el vestido a flores se siente mas tu piel. Mientras tanto, aquí te espero, te canto si c'est la vie en el oído y te invito a bailar algun milagro de vez en cuando.



La esperanza sintiendo humanos en el estomago

La medida de las miradas esquivas multiplicada por la distancia que nos aqueja la soledad y nos deshumaniza. Los ojos en frente, casi sin pestañear, y las lagrimas que caen en suelo infertil que no nos promete libertad, sino que acontece superficialidad. El caos se desentrelaza en nuestras palabras a oscuras, la luz nace de nuestras manos al ayudar, las noches son solo frias si nos hayamos solos en el tiempo, dejemos espacio para los demás. Sólo la dicha de la utilidad vivida fuera de nosotros nos regala vientos de esperanza, soplos de cambios, la justicia celebrada sin dolor, un respirar en unidad.
La distancia proporcional de las sonrisas y los quizás. La esperanza sorda, pura y desnuda.




Después de todo, all we need is love.

Acido&base

La oscuridad obstruye mis pensamientos, parece ser que no sólo se aproxima un silencio, también la soledad se guarda momento. ¿Cuánto tiempo había pasado desde el último color que mis ojos vieron? No llego a percatarme de algún recuerdo, corro tras ellos y desaparecen inexplicablemente, se difuminan mientras mi deseo de recuperarlos se implanta, y si abro mis ojos o los cierro, da igual. ¿Se puede acostumbrar a los ojos a mirar la oscuridad, cerrar los ojos, abrir y que todo sea igual? Olvidar de pronto si uno esta dormido o esta despierto, olvidar el tiempo, olvidar el espacio, olvidarse uno mismo en la nada, en la absoluta conciencia de la inexistencia?. Y un ruido asoma el milagro, parece que de pronto se palpa la realidad, un agujero por donde me apuro en asomarme con alguna actitud casi hambrienta, y mis pupilas se quedan ensordecidas casi sin querer. El viento no es suficiente para desplantar de tal forma mi quietud como lo hizo en ese momento aquel paisaje. Nunca el azul fue tan azul ni la tierra tan tierra ni la vida tan vida mia ni la nada tan todo a la vez. 



Respiro


Para la que la sonrisa le bastó para seguir luchando. 


Jamás había visto flores con colores tan brillantes en algún otro jardín. A mi mas que el parque me gustaba la casa de la Mina mia. No era sólo un jardín, era un programa de concursos por televisión, un concierto en vivo, un circo y el payaso era yo. Me divertía escondiendo piedritas dentro de las macetas para que Mina mia las sacara mientras las regaba, gritandome casi siempre desde el otro lado de la casa para que no lo volviera a hacer. Yo siempre corria hacia el jardín, hacia ella y le decia que me perdonara, que me contara una historia de cuando era chiquita como yo. Y sólo eramos ella y yo bajo la luz de un cielo que daban las cinco de la tarde, eramos nosotros hasta que ya no hubiera mas flores que regar.
Aun que siempre estaba bastante ocupada con la oficina, siempre trataba de buscar un momento para sentarme con Mina y hablarle, le preguntaba que había hecho en el día, le preguntaba si había pasado algo nuevo. Parecia que se me iba la vida tras cada cajón y papeleo que memorizaba por Antonio, mi jefe. Mientras ella me preparaba mi café con leche, mi mamá me miraba con ojos de caricia y me decia que me tranquilizara, que la vida no era tan dura como yo lo pintaba, que los pies se calman bajo el agua caliente y que a menudo una buena taza de té acompañaba mejor la noche estrellada. Ella sabía todo sin tener que mirarme siquiera, si titubeaba era que necesitaba desahogarme, si hablaba rápido necesitaba alguna almohada para golpear, tres cucharaditas de azucar rubia para la limonada, sin sal el almuerzo para no engordar. 
Me tranquilizaba el olor a pintura fresca de mi cuarto de arte, lavar mis pinceles en agua fria, ver a mis nietos correr al rededor del arbol en el jardín de mi casa y su mano, mi Mina y su cálida mano. Lo que mas me gustaba de despertar en la mañana era agradecer que estuviera aún con vida y que esta vida la haya vivido con ella. Siempre volteaba a verla apenas me despertaba y ella estaba ya mirandome, teniamos alguna extraña conexion o sincronía digna de alguna orquesta talvez, o una obra de arte. Ella era mi arte, y así habia sido desde que me dió el sí hace treinta años.
Siempre me esperaba hasta tarde con mi comida recien calentada. A ella no le importaba tener sueño o que fuera tan tarde que dejaban de dar las noticias y ponian novelas de mal gusto, ella las veia todas para comer conmigo. Solía contarle por noches, mis peripecias romanticas, o tal vez mis malabares, como decia ella. Me agarraba la mano, me daba una palmada con la otra y me decia que me tranquilizara, que en la vida el que mucho corre, poco conoce, que lo bueno se hace esperar y que no hay mala soledad para el hombre de buena amistad. Sí, cómo le encantaban las frases célebres, las tenia apuntaditas en una libreta café, "el libro de los agueros" decía. Y yo no sé si era porque era su único hijo hombre, o que tal vez siempre estuve a su lado, pero ella me miraba como nadie me miraba, y yo sabia que en el fondo, ninguna mujer me iría a amar con ella.
A veces me quedo mirando la fotografía que está en la sala y pienso lo similares que podemos resultar yo y mi mamá. Los rulitos cafés que ahora ella ya se tiñe, esa sonrisita a medias, y una nariz que apenas da para respirar. Nos despertabamos siempre temprano, yo a trabajar para mi y ella para trabajar para nosotros, en la casa. Nos gustaba cocinar, pero yo sólo lo hacía en ocasiones especiales y ella, pues, ella cocinaba siempre, todo el tiempo y aun que no tuviese que hacerlo. Un postrecito para tu tio, un budín para tu papá, un lomito saltado para el vigilante de la cuadra y un alfajorcito para el recogedor de basura. Y es que ella siempre pensaba en los demás, y en eso nadie la igualará.


La noche se hace fria y el cielo se vuelve gris, era verano y el silencio invernó el tiempo. La luz de la casa se cuartio entre la oscuridad. Los pasos crujían tortuosamente en el piso y las ausencias crecian. Crecian cada dia mas.


El desayuno es tan triste, nadie toma leche. No entiendo por qué ahora debo acostumbrarme al té o a la manzanilla. ¿y que és esto? ¿galletas con mantequilla? ¿es acaso un tipo de castigo? Pipo mio era el único que me comprendía, nadie mas. Sé que se siente igual que yo, sólo que él en las mañanas y mientras duerme y yo cuando el sol se pone. 
Le dije a Nicolás que compre pan, galletas es lo único que nos salva ahora. Fideos, cremas en sobre para preparar, sopas instantaneas, salsa de tomate envasado, hamburguesas precocidas. Si Mina hubiese visto nuestra despensa ahora, nos hubiera dado a todos una cátedra de nutrición, colesterol y otros mitos. Ella le tenía fe a sus vegetales, a sus cinco frutas del día, a las salsas hechas en casa, la carne cocida a fuego lento de un día para otro, la masa lista para la lasagna y el ketchup de tomate y manzana. Mina jamás hubiera usado algo para nuestra comida que venciera en cinco meses, ella siempre compraba todo lo que necesitaba para las comidas del día en el mercado, pero bueno no soy Mina y no tengo tiempo, se me hace tarde.
Julieta estaba preparando ahora el desayuno, pero ella no sabe que yo ya desayuné hace dos horas. Era muy tarde ya, con Mina nos levantabamos a las seis de la mañana. Yo iba a comprar el pan mientras ella preparaba la leche y alguna salchicha o tortilla. Pero ahora, ni Julieta ni Carolina dejan que vaya a comprar pan ni que salga por nada, por eso desde ahora comíamos galletas pero hoy Niquito fue a comprar pan, que raro. ¿Y donde está Raúl? No lo veo desde ayer.
No aguanto que desordenen la casa, ayer me pase dos horas limpiando el jardín en la mañana y ahora que salgo a colgar la ropa, veo que las macetas están movidas y con basura en ellas. Seguro fue Nico. No soporto que todo el día esté jugando por toda la casa, ¿Acaso Julieta no puede controlarlo? Que bueno se siente cuando los chicos vienen una o dos horas a jugar entre ellos pero si él esta viviendo con nosotros, deberia tener mas reglas. ¿Donde está Julieta?
Carolina nunca ha sido tan colérica. Recuerdo que de mis seis hijos, ella era siempre la mas silenciosa. Mientras todos jugaban y gritaban, ella siempre se quedaba sentada en la mesa leyendo o dibujando, pero siempre con una sonrisa. La he notado recientemente bastante amargada con el mundo, hay veces en que sólo grita por gritar y sale de la casa tirando la puerta con mucha fuerza. Conmigo no es así, pero me da pena como trata a los demás en la casa.
Ya se porqué nunca hago leche, quise hacer una sorpresa y mira como me sale. Todo quemado. A veces siento que jamás serviré para esta vida domestic donde mi mamá era tan buena. No sólo limpiaba, ordenada o cocinaba, era una excelente madre. Haré mas té, espero que Nicolás no se demore mas, ya no se que mas cocinar.
Abrí la puerta de la casa y escuche a mi mamá peleando con mi tia Carolina. Tengo miedo de entrar a la cocina, ¿que hago? tal vez mejor espero aca afuera. Pipo mio salió de la cocina, lo veo mas viejito que antes. Cuando me preguntaban quién era mi superheroe favorito, yo siempre decia que era mi Pipo mio, y lo dibujaba alto y fuerte, pero ahora caminaba mas despacito que antes y me hablaba menos que antes. Casi el dia entero paraba en su cuarto escribiendo y yo nunca he sabido de qué. 
Vi a Niquito y lo llame para darle un fuerte abrazo. Sabía que mis hijas estaban peleando por él, pero yo no quería que él se sintiera culpable, ellas también fueron niñas y me da pena a veces que no lo recuerden. Prefiero olvidar todo eso y decirle a Niquito que estoy orgulloso de él por haber ido a comprar pan. 
¿Que iba a poder hacer yo? ¿Mudarme y alquilar otro departamento? No tenía plata, con las justas tenía para pagar el colegio de Nicolás. ¿Acaso no entendía eso? Era un niño, y era normal que desordenara las cosas. Seguro me tiene cólera a mi y a mi Nico, ella no tenía aún una familia. Todo el día trabajando y trabajando, ¿para qué? está sola en la vida. 
Dejaron de gritar, y Pipo mio habia ido a dar una vuelta, me dijo que necesitaba ir a comprar algo. Entré a la cocina, y mi tia Carolina me dijo que deje de desordenar tanto el jardín que al menos dejara de jugar ahí el fin de semana porque los sabados en la mañana ella limpiaría. Creo que quiso estar calmada pero sentía que estaba molesta conmigo. Le di el pan a mi mamá y me preguntó donde estaba Pipo, le dije que había salido a tomar aire y empezó a gritarme, diciendome que era desconsiderado y que debía de entender que Pipo no debía salir de la casa. ¿que significa de-con-sin-de-ra-ro? ¡Que palabras tan raras y largas usaban los grandes! Mi mamá me cacheteó, me dijo que no tenía por qué reirme, era una falta de educación. Ahora tenía que ir a mi cuarto a tomar un respiro.
Entre a la casa y sentía un silencio aturdidor. ¡Que buena música ponía mi mamá! Siempre la veia bailar mientra cocinaba, siempre ponia salsa o algún vals de anteaño. Pasé a la cocina y Carolina estaba sentada mirando a la nada, hasta que se percató que estaba ahí y me gritó. Julieta se le sumó en ocasiones, me empezaron a gritar que por mi culpa había perdido a mi papá de vista. Según ellas, había salido a buscarme, porque estaba preocupado que desde hace días que no me veía. El ambiente había estado tenso desde hace varios meses, talvez mi papá sólo necesitó un respiro, como yo lo tomé estos días. Iré a mi cuarto, espero que Nicolás no haya estado jugando en él, sino la proxima vez tendré que cerrarlo con llave.


El reloj apuntaba firmemente la realidad: cuatro horas y cuarenta y tres minutos habían pasado desde entonces. Pipo no había vuelto para el almuerzo. Siete horas y once minutos, la puerta se abrió.


Lo vi con ojos vacios y no sabia porqué. ¡Papá! ¿que te pasó?
Pipo mio tenía cajas en sus manos, y caminaba hacia su cuarto como si no escuchara ni a mi mamá ni a mi tia que le estaban preguntando cosas sin sentido.
Sólo escuché que dijo "ya es hora", ¿hora de qué? Mi papá se volvió loco, que le habrá dicho Nicolás para que se ponga así, apenas lo vea, lo voy a castigar.
No lo dejan en paz y sólo nos vuelven locos gritando. Pero, ¿que hace mi papá? ¿Por qué esta guardando la ropa de mi mamá en las cajas?
Es hora de que tomes un aire mi Mina, un aire de esta casa.

El baile de nunca, caminemos como siempre

Siempre vas por el mundo bailando en ves de caminar me he dado cuenta, la vida no debe de ser tan complicada, ¿sabes?. Es bonito ver cómo sabes los pasos indicados, pero ¿es saludable gastar tanta energia en vez de descansar? Cierra los ojos, guerrera, ¿sientes mi mano sobre tu cintura? Estoy aqui. No nos falta nada, las sonrisas están ahi. No confundas las promesas ni las palabras con alguna verdad, a menudo se agotan al cerrar la puerta, al cerrar la voz y el corazón. El camino es despiado e incierto, muchas veces llueve sin saber, pero es suficiente con los pasos que das y yo te acompaño. Y ¿me preguntas que pasará mientras encontramos nuestros caminos? Lo que imagines. Puede pasar Hesse y Bennet, un baile en la esquina de tu cuarto a media luz, sonrisas bajo la almohada, besos bajo la oscuridad de un teatro e historias. Sí, la nuestra mientras tanto.



Voltereta Saudade

Le muestra la carta, salta el conejo, le susurra las palabras mágicas, la parte en dos, le cierra los ojos, le quita el aliento. La vida habia sido una marea constante desde que un día de Junio ambos caminaban por el barrio amarillo. Ella venia del sur, caminando lentamente contemplando el detalle de la nada, la noche no habia terminado aún cuando ya eran las once de la mañana. Tenia mucho de ruido y confusión dentro, a menudo miraba al piso, a menudo se mordia los labios. Él venia corriendo, el norte habia sido siempre su lugar de refugio, pero ahora estaba saliendo de su rutina, las cartas mágicas que usaba para la función se habian doblado, desgarrado, descolorado, era hora de buscar novedad. Y de pronto los ojos, y de pronto las manos y de pronto se vieron y los dos buscandose por años. Es extraña la fusión que se da cuando la melancolía conoce a la euforia. Ambas se disimulan, se palpan, se amoldan de a pocos, y luego de ello, sólo erupción y tornado, alguna épica batalla, alguna inusitada pasión, alguna esperada calma. Y luego de eso nada, y luego de eso tal vez todo.



"Volvernos locos, ahora, tal vez, quizás"

Ad praeterita

Miró sus manos y las vió llena de arrugas y manchas de pintura de años atrás. El agua no habia tocado su cuerpo ni su alma hace mucho tiempo. Sus zapatos eran como de cristal. Ella subió la escalera de la casa de sus recuerdos, la misma alfombra, el mismo empapelado, la misma mancha de acrílico verde sobre el mantel de la mesita de café. Ahora ella llevaba el pelo larguisimo como un rio y lleno de canas, pero la niña que ella veia en los cuadros lo llevaba corto y algo ondulado. Miraba el vestido, miraba la silla en donde habia jugado tanto, habia visto el papel con crayolas llena de polvo mágico de ese entonces y había una sonrisa. Ella recordaba todo pero no su sonrisa. ¿Cómo era posible? Era como si fuese un cuadro que algun pintor quiso plasmar de manera fiel a la realidad, pero que sólo por ironía habia cambiado un detalle, ese pequeño detalle que nadie notaría, que todos olvidarían, pero ella, talvez en ese momento, despues de tantos años, se daría cuenta. 


Entró a su cuarto azul, estaba aún iluminado por el sol a través de su ventana. Recorrió con la mirada y sus pasos la habitación, cada segundo era como si imagenes de risas infantiles y penas adolescentes se posaran vívidamente en su mente. El estante de libros estaba llena de polvo y olvido, las palabras que ella conocía ahora solo eran parte de algún tiempo que parecia inventado. Encontraba todo en ese lugar tan familiarmente desconocido, que sintió la necesidad de echarse por un momento sobre el piso para descansar de ese viaje tan largo desde su trabajo hasta su pasado. Sus ojos observaban distantes sus recuerdos, no dejaban que el color de las paredes se incrustancen en su mente como semillas a punto de florecer. No. Ella no recordaba a la niña que jugó alguna vez en ese casa, sobre ese piso, sobre ese tiempo, pero sabia que la conoció, aún sentía que le caia bien. 




Cerro los ojos y estrecho sus manos separandolas de su cuerpo, aún lo seguía haciendo. De pronto su mano tocó inesperadamente una caja blanca, se paro y la observó. Tenía un relojito en una esquina, era rojo y alrededor muchos osos, caminando talvez. Le dio vuelta algo curiosa, y vio una palanquita. Le dio un giro, y una musica tenue empezó a sonar. La melodía no solo embargaba el espacio, sino que subitamente la invitó a posarse sobre el piso nuevamente. Eran lagrimas lo que salian de sus ojos, era ella tarareando esa melodía. Eran sus brazos abrazando el sol, era ella y alguna antigua voz. Sentía como esa niña de vestidito morado se le acercaba y le contaba despacito y riendose las muchas veces que se tropezaba al caminar y bailaba cuando la musica dejaba de sonar. Sentia un calor en sus manos que le invitaba a soñar hacia atrás, eran las manos de su mama casi siempre frias, el pasto en forma de palitos en el jardín de su abuela, los clavos en el cuarto secreto de papá, las canicas escondidas en la esquina del portal, sentía el cielo y las nubes y mucho papel celofán. Y la niñita agarro su mano, se la puso sobre su corazón. Sus latidos se sentían en todo su cuerpo, su sonido se combinaba con la melodia que producía la caja musical. Algunas palabras le dijo al oido y luego de eso, una sonrisa en su mirar.

Viento a soledad

Sonreiste una vez mas con esa fuerza conmovedora en tus labios, yo solo te veia de reojo, a veces intensamente, muchas veces con alguna lagrima pero siempre despidiendome. Podia sentir un grito en mi mente y un silencio en mi corazon. Esas manos, que antes habian sido mias, que habias tocado cada fibra de mi inmensidad ahora estaban cerradas al tiempo y a mi. Habiamos hecho esto muchas veces ya, yo siempre sentada en este banco de madera junto a la ventana, retratando a carboncillo tu loca mania de abrigarme con la mirada. Siempre nos tomaba un par de horas en la tarde. Solias nunca dejarme terminar. A veces te echabas a reir sin motivo, y me distraias con alguna historia mia, la noche se nos pasaba recordando entre cigarros y melodias; otras tantas me decias que no podias mirarme tanto, tenias miedo a sumergirte en mi delirio, en mi suerte y mi destino, mis ojos para ti eran como un universo, infinito de sue;os que morias por cumplir. Muchas mas, te paraste de tu lugar, me abrazabas con profundidad y me besabas hasta el amanecer. Y aun que en habito se convirtio el nunca terminar mis cuadros, me sentia ciertamente bendecida de que cada dia terminara con una sonrisa.


Pero hoy habia sido un error, no habiamos hablado desde que llegaste, solo te sentaste con una mirada diferente con muchas ideas de mas. La lluvia que acompa;aba la tarde habia impregnado en ti su turbio estupor. Yo descifraba si te encontrabas en algun libro de Goethe o caminando por el puente de Abril, lo unico que sabia era que te sentia en todos los lados, menos aqui. Empece a retratar tu cabello, me solia gustar ese olor a hierbabuena que me hipnotizaba hasta que te fueras, que me prometiste que seria mio hasta que el mundo nos de vueltas. Volvi sobre tu nariz, la que sentia tan cerca mio cuando nos reiamos, la que besaba luego de cada mirada que me derrumba el alma de amor. La oscuridad avanzaba y tus pomulos se volvieron mi especialidad, podia cerrar los ojos y recordar cada lunar en su lugar, las veces en que mis dedos se adormecian con tu piel, las mismas que de madrugada bese. Retratar tus labios era darme cuenta que aun que estuvieses conmigo era no tener tu presencia. Los veia tan lejanos, como sin permiso para acercarme a ellos, como si de pronto la distancia no se midiera por mi proximidad sino por tu voluntad.





Habia llegado a los ojos, esa mirada que habia sido como un oceano para mi, en donde solia nadar y solia vivir, ahora no eran mas que vidrios rotos sobre la alfombra, dificil de limpiar, con la certeza de que por siempre me iria a lastimar. Podia sentir el vacio al darme cuenta que no podia alargar mas la espera: habia terminado aquel retrato que nunca llegue a concluir meses atras. Los pasos hacia la puerta en mi cabeza me estrujo el corazon. Ya nos veiamos caminar separados, tu mas despacio y yo muy rapido, veia nuestras diferencias pronunciarse cada vez mas y crearnos viento y soledad. 


Pero tu ya estabas al lado mio, me estabas esperando con rubor en tus palabras, me besaste los ojos, me callaste la mirada, me robaste el aliento y me regalaste otro intento. Tus manos escuchaban mis latidos y solo pronunciaste "soy de ti, no del viento"






pd. Tildes omitidas.

Tropecista





Camino despacito para no tropezarme con la ventana absurdamente cerrada por las palabras que dijimos de mas. ¿De verdad se guarda de aquella manera las sonrisas de mi alma? No se mirar cuando la lluvia seca mis sentidos, no se sentir cuando la oscuridad me vuelve torpe al motivo. No se cuantos colores perdidos en el juicio, las horas no vuelven si decido entender. Caigo con lo que me hacia sostener, y no se de tiempos ni de promesas, ya no aguanto mas pajaros en mi cabeza. Solo necesito un camino de vuelta, solo necesito tu mano y que dejemos atras las grietas.