La vie sin rose
Cuantos desaciertos hasta andar
graciosamente por el camino de la certeza. Ella no rasgaba margaritas
para ver si la querian, sino preguntándose cuando querria su propia sombra. Era
curioso tal vez desaparecer con tanta naturaleza ante sus propios ojos,
alumbrar caprichosamente otras vidas, otras mentes, otros universos tan
distintos a ella. Bailaba algun tango inconcluso de perdones y pasión, se
observaba en reflejos sin sospechar que aquellos vacios eran inofensivos, ella
solo se echaba a llover. Las rasgaduras impalpables del tiempo no escribían con
delicadeza su historia, ella desarmada combatía con esos soldados del ayer. Y
es tan cierto mujer, algunas veces en la espera del ‘pero’ para algun desenlace
distinto, una salvación oculta en algun verso o mirada eterna, se pierde la
oportunidad de dejar los apuros para ser el rescate. Cuelga las botas de combate que el vestido a flores se siente mas tu piel. Mientras tanto, aquí te
espero, te canto si c'est la vie en el oído y te invito a bailar algun milagro de
vez en cuando.
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