Ya no se de ti. Tampoco intento saberlo. Te veo entre paredes y no se quien eres. Me olvido de ti casi siempre y de pronto tu sombra tal vez. Cómo es posible conocer tanto a una persona y que de pronto ya no sepas quien es. Como es mirar esos ojos y poder pasarlos de largo, sin ninguna sonrisa detrás. Prometida la inmensidad y ahora no hay mas que desalojos improvistos. La risa cubre y todos como espectadores. Yo detrás de bastidores, miro la realidad. El espectáculo terminó siendo de todos menos de ambos y ni siquiera intentamos ensayar. La espera dejó de ser promesa y termino ya mucho tiempo atrás. Y de pronto te miro a través de todos los restos que aún quedan regados a mi alrededor, ya en mi no te encuentro. Hubiese abrazado el tiempo que pensamos de algún quizás, pero ahora sólo existen espejos rotos, que sólo invitan a huir y olvidarnos de nuestro andar. La montaña rusa en tu honor, solías simplemente definirme el amor. No pretendo entender los desvios de tu mente ni el estruendo en tu interior, he podido calmar los ruidos que creaban conmoción, espero que estés volando tan libre como yo. Algún vino por tu felicidad y por la mía cada uno en su estrado. Tal vez no nos encontremos en el tiempo, pero acordarme de ti será un agrado. Marcas terciopeladas con tus manos, gracias por cada paso. Ahora el silencio mueve el cielo sobre nosotros y sólo de nuevo te escribo para sonreirle al que fuiste, al que eres, al que serás y al que no fuiste jamás.
Y sueña con escaleras, con luces, con montañas y que tu subes y llegas a la cima,
que eres feliz y el mundo se vuelve más llevadero, que camina solo y no en tus hombros.
Espero que encuentres lo que no sabias que andabas buscando, así como ya lo hice yo.