Llévate lo que te hace falta, y no me lo devuelvas. Tantas cosas que guardo de ti. Y es que tengo tantas ventanas abiertas para decorarlas con tu presencia. Cada voz, palabras confesadas, siniestras miradas, invitaciones a volar. De repente, no sabia lo que hacia pero tu estabas ahí. Jamás he sonreído tanto, y desde lo profundo, y desde lo verdadero. Tu falsedad hecha respiro. Oxigeno contaminado de adicción.
Eras un caos con sentido y estructura. Galaxias dispersas y yo caminaba con nuevas raíces, a punto de sentirme infinita contigo. En esa tornadeciente forma de ser, ordenaste las siluetas de mi mente. El arte recorriendo la superficie de mi ser. Me diste mañanas, yo ya lo sabia. Desde esa terrible mirada, desde tu hipnotismo esencial.
Te pude haber acompañado tantas veces, tantos días y ni así me quedaría saciada de tu alma. Me has envuelto hasta en la más mínima fibra de mis dimensiones. No he vuelto a ser la misma desde entonces, jamás.

